Estrategia digital
Definimos objetivos medibles, alcance y restricciones antes de tocar pantallas. El entregable habitual es un documento de dirección con hipótesis, prioridades y qué queda fuera.
Aquí se detalla qué hacemos en cada encargo: desde la definición de personas y el mapa de customer journey hasta la priorización de un MVP, la instrumentación de KPI o la facilitación de workshops con equipos de producto y negocio.
Trabajamos por encargos concretos, no por paquetes cerrados. Estas son las capacidades que activamos con más frecuencia cuando un equipo necesita ordenar decisiones, reducir incertidumbre o preparar un lanzamiento con criterio.
Definimos objetivos medibles, alcance y restricciones antes de tocar pantallas. El entregable habitual es un documento de dirección con hipótesis, prioridades y qué queda fuera.
Revisamos flujos, jerarquía de contenidos y estados de error. Trabajamos con prototipos navegables y pruebas moderadas con usuarios reales del segmento objetivo.
Entrevistas, encuestas y análisis de soporte para construir personas que sirvan para decidir. Registramos señales concretas, no arquetipos decorativos.
Mapeamos descubrimiento, evaluación, compra y posventa para localizar puntos de ruptura. El mapa se revisa cada trimestre con datos del canal, no se queda en la pared.
Priorizamos por impacto, esfuerzo y riesgo. Definimos MVP defendible, ordenamos fases y dejamos por escrito qué no entra en el primer lanzamiento y por qué.
Configuramos KPIs, eventos y cuadros de seguimiento. Diseñamos experimentos con hipótesis clara y criterio de parada antes de invertir más desarrollo.
Si quieres ver cómo aplicamos esto en un encargo real, revisa los casos publicados o escríbenos desde la página de contacto para comentar tu situación.
No todos los equipos necesitan lo mismo. Hay quien llega con una idea a medio definir y quien arrastra un producto en marcha con decisiones pendientes. Estos tres formatos cubren los puntos de entrada más habituales en nuestros proyectos de estrategia digital, UX y analítica.
Para equipos que necesitan claridad antes de invertir. Revisamos negocio, usuarios y datos disponibles, y entregamos un mapa de situación con hipótesis priorizadas.
Duración orientativa: 3 a 5 semanas
Plantear un diagnósticoTrabajo mensual junto al equipo del cliente. Cubre research, diseño de experiencia, definición de producto y seguimiento de métricas en ciclos cortos.
Compromiso mínimo: un trimestre
Ver alcance del acompañamientoIntervenciones concretas para desbloquear una decisión: priorización de roadmap, definición de MVP o alineación de un equipo en torno a un objetivo común.
Formato presencial en Valencia o remoto
Leer un caso de tallerAntes de contratar cualquier colaboración conviene dejar por escrito qué entra y qué no. Estas notas evitan malentendidos habituales cuando hablamos de estrategia, investigación o producto digital.
Hablamos de entregable cuando existe un documento, prototipo o conjunto de datos revisable y versionado. Las conversaciones de trabajo, sesiones de ideación sin acta y notas sueltas no cuentan como entregable, aunque formen parte del proceso.
Una persona no es un arquetipo decorativo. Solo la tratamos como válida si se apoya en entrevistas o datos observables y si sirve para decidir algo concreto: qué priorizar, qué descartar o qué mensaje cambiar.
Un MVP es la versión mínima que permite aprender algo relevante, no una demo recortada. El roadmap que entregamos es una hipótesis por fases: se revisa cuando aparecen datos nuevos y no se convierte en un compromiso cerrado de fechas.
Definimos KPI ligados a decisiones, no a vanidad. Si una métrica no cambia ninguna acción del equipo, la dejamos fuera del cuadro. La analítica se implanta con un plan de medición acordado antes de tocar el código.
Un experimento necesita hipótesis, criterio de éxito y plazo. Los resultados negativos también son resultados: se documentan y alimentan la siguiente iteración. No presentamos como validación lo que solo fue una opinión interna.
El alcance se fija al inicio de cada fase. Cambios que afectan a objetivos, plazos o equipo se tratan como una nueva conversación, no como un ajuste silencioso. Preferimos renegociar a entregar algo que nadie va a usar.