Cuaderno de proyecto
Notes From a Recent Planning Session
Lo que anotamos en una tarde de trabajo con un equipo de producto que llevaba meses dando vueltas al mismo roadmap sin cerrarlo.
Publicado el 14 de marzo de 2025 · Lectura de 6 minutos
La sesión empezó con una pregunta incómoda: ¿qué estamos intentando decidir hoy? El equipo había preparado una lista de veintitrés iniciativas para el próximo trimestre y ninguna cabía en el calendario real. Antes de tocar la lista, dedicamos veinte minutos a escribir en la pizarra qué decisiones dependían de esa reunión y cuáles podían esperar a la semana siguiente.
Ese primer filtro ya cambió el tono. De las veintitrés iniciativas, ocho estaban bloqueadas por falta de datos, cinco dependían de un proveedor externo y tres eran en realidad la misma cosa contada de forma distinta. Nos quedaron siete candidatas y, sobre esas, sí tenía sentido discutir prioridades.
Lo que anotamos en la pizarra
- Impacto sobre el usuario: no sobre la métrica interna. Si el cambio no se nota en la experiencia, no entra en el primer bloque.
- Coste de reversibilidad: lo que se puede deshacer en una semana se decide rápido; lo que ata al equipo durante meses, se piensa dos veces.
- Dependencias ocultas: casi siempre hay alguien de soporte, legal o datos que aparece tarde. Mejor invitarle antes de cerrar el alcance.
- Criterio de parada: qué señal concreta nos hará revisar la decisión. Sin esto, cualquier iniciativa se convierte en eterna.
La parte más útil de la tarde no fue la priorización en sí, sino acordar qué íbamos a medir durante las primeras cuatro semanas. El equipo llevaba tiempo lanzando cosas sin una hipótesis clara y luego no sabía si el resultado era bueno o simplemente distinto. Anotamos tres indicadores sencillos: activación en la primera sesión, tiempo hasta la primera tarea completada y número de contactos a soporte por el mismo motivo.
Lo que quedó fuera y por qué
Dejamos fuera dos iniciativas que el equipo daba por hechas. Una porque dependía de una migración que aún no tenía fecha. La otra porque resolvía un problema que solo aparecía en el 4% de las sesiones y consumía mucha capacidad de diseño. No es que fueran malas ideas, simplemente no eran las siguientes.
Al terminar, cada persona salió con una tarea concreta y una fecha. Nada de "lo vemos la semana que viene". Esa es, casi siempre, la diferencia entre una sesión que sirve y una que se recuerda como una reunión más.